diumenge, 18 de juny del 2023

Desarrollar un apego seguro en la edad adulta

Desarrollar un apego seguro en la edad adulta

 

Las personas con apego seguro tienen una forma sana de relacionarse con sus seres queridos. Estas personas son capaces de sentirse cómodas expresando sus emociones, tanto positivas como negativas, y confían en ser cuidados y amados. Estas personas se relacionan con los demás desde una posición de equilibrio, sin temer abrirse a la intimidad y sin sentirse ansiosas o inseguras.

Una persona con apego seguro tiene habilidades para entablar relaciones saludables con los demás. Estas personas son capaces de expresar sus sentimientos, deseos y necesidades, así como de respetar los de los demás. Estas personas tienen confianza en sus habilidades y capacidades y se sienten seguras y equilibradas en sus relaciones.

Las personas con apego seguro son autónomas, se sienten seguras para separarse de sus seres queridos y explorar su entorno. Estas personas confían en su capacidad de afrontar los problemas y desafíos de la vida. Estas personas tienen la capacidad de relacionarse con los demás desde un lugar de amor, respeto y compasión.

Las personas con apego seguro son capaces de establecer límites saludables. Estas personas son capaces de reconocer sus sentimientos y necesidades y de respetar los de los demás. Estas personas tienen la capacidad de reconocer y aceptar sus limitaciones y de buscar ayuda cuando la necesitan.

Las personas con apego seguro se vinculan con los demás de forma sana.

Las personas con un estilo de vinculación inseguro suelen sufrir bastante y tener problemas en sus relaciones. Por ello, si quieres desarrollar un apego seguro en la edad adulta, te cuento cómo hacerlo.

Cada uno de nosotros poseemos un estilo de apego; esto es, una forma de vincularnos con los demás afectivamente. Este estilo viene determinado por la relación que establecimos con nuestras principales figuras en la infancia; pero también, y en menor medida, por experiencias posteriores con amigos, compañeros y parejas románticas.

Si nuestro estilo de vinculación no es el más apropiado, podemos sufrir mucho a lo largo de nuestra vida.

Lo cierto es que no es una tarea sencilla modificar esta tendencia que tan bien aprendimos durante nuestros primeros años. Hará falta un importante trabajo personal que no siempre resulta cómodo realizar. Sin embargo, matizar estas actitudes y aprender a relacionarnos desde la confianza puede suponer un enorme y positivo cambio.

 


Los estilos de apego

El estilo de apego de una persona comienza a formarse durante los primeros años, en función de la atención y los cuidados que el bebé recibe. Así, pueden diferenciarse cuatro tipos de apego:

    Apego seguro: se forma cuando los cuidadores son sensibles y receptivos a las necesidades del niño y responden de forma consistente. Ese pequeño crece sintiéndose amado y seguro, es capaz de confiar en otros y tiene un buen concepto de sí mismo.

    Apego evitativo: en este caso los cuidadores ignoran las necesidades y llamados del bebé, no cuidan ni responden a sus emociones. Al crecer, este niño aprende a reprimir lo que siente y a ser excesivamente independiente. Evita por todos los medios mostrarse vulnerable y no puede confiar en los demás, no intima emocionalmente.

    Apego ambivalente: se crea cuando los cuidadores son inconsistentes e impredecibles; esto es, en ocasiones responden con rapidez y amor a las demandas del niño, y en otras se muestran hostiles y desinteresados. Esto crea una sensación de ansiedad e inseguridad que lleva al niño a no sentirse valioso y a tener que asegurarse constantemente el afecto y la presencia de quienes ama.

    Apego desorganizado: se forma cuando el pequeño vive abusos, negligencia grave o abandono. Presenta entonces una mezcla de síntomas ambivalentes y evitativos, puede tener conductas explosivas, gran frustración y un fuerte rechazo (y a la vez anhelo) de vínculos emocionales.

 

Lo ideal, en términos de felicidad personal y éxito en las relaciones, es tener un apego seguro. Cualquiera de los otros casos nos traerá complicaciones, dolor y frustración. Afortunadamente, hay algunos pasos que podemos dar para matizar nuestro estilo de apego, incluso siendo ya adultos.

 

Partiendo del apego evitativo

El reto para una persona con apego evitativo es aprender a confiar y permitirse crear intimidad emocional. Así, es importante atender a las siguientes cuestiones:

    Comprender de dónde surge este apego evitativo y sanar las heridas infantiles. Es necesario aceptar que en cierto punto llegamos a sentirnos rechazados o minimizados, y que por eso huimos de la intimidad. Igualmente, hay que tomar conciencia de que ese rechazo no tiene por qué volver a ocurrir y que, si sucede, ahora somos adultos y podemos afrontarlo. Los muros que hemos levantado no nos protegen, nos mantienen aislados.

    Es fundamental dejar de evitar, ya que este mecanismo no nos permite avanzar. Piensa qué situaciones evitas (por ejemplo, las discusiones que impliquen sentimientos o el compromiso en las relaciones) y permítete irlas afrontando. Ve dando pasos, aunque te saquen de tu zona de confort.

    Adquiere alguna herramienta que te ayude a gestionar la inseguridad que te genera vincularte emocionalmente con otros. La respiración diafragmática es una técnica sencilla que te permitirá volver a tu centro y tomar mejores decisiones cuando surja el impulso de huir.

    Aprende a expresar tus emociones sin ocultarte y mostrándote vulnerable. Tu pareja necesita saber qué sientes, qué deseas y necesitas. Sé asertivo y comienza a abrir tu interior.

 

Partiendo del apego ambivalente

Si tienes un apego ambivalente, tu reto es superar la dependencia emocional, dejar de buscar desesperadamente el amor y la presencia de las otras personas. Para esto, puedes tomar las siguientes pautas:

    Entiende que tus actitudes surgen de un niño herido que se sintió confuso, carente de afecto y no aceptado incondicionalmente. Es por esto que hoy te sientes siempre inseguro y necesitas asegurarte constantemente de que los demás te quieren y están ahí para ti. Recuerda que ahora eres un adulto y no dependes de nadie para sobrevivir.

    Es fundamental que refuerces tu autoestima, trabajes en tu amor propio y comiences a darte eso que tanto anhelas de los demás. Esto es, amor incondicional, aceptación, consuelo y apoyo. Priorízate, ocúpate de ti y de tus necesidades y mejora la relación contigo mismo.

    Cuida tu diálogo interno y las inferencias que haces de la conducta de los demás. En este estilo de apego es común estar muy alerta ante el comportamiento de los otros y preocuparse y culparse ante cualquier cambio en ellos. En lugar de pensar que es tu culpa, que has hecho algo mal y que van a dejar de quererte, procura ajustar tus pensamientos y no dejarte llevar.

    Puede ser muy positivo que amplíes tu círculo social con personas nutritivas y enriquecedoras. Para las personas que necesitan y disfrutan la intimidad emocional, tener relaciones significativas es importante. Esto ayudará a no recargar toda la responsabilidad y las expectativas sobre tu pareja.

 

Partiendo del apego desorganizado

En el caso del apego desorganizado, puede ser necesario trabajar en las dos vertientes anteriores para desarrollar un apego seguro. Sin embargo, dado que este estilo de apego surge de un trauma complejo vivido en la infancia, lo más recomendable es buscar apoyo profesional.

Sanar el pasado, aprender a gestionar los disparadores de ansiedad y a vincularse sanamente puede ser especialmente difícil en este caso; por tanto, la psicoterapia será de gran ayuda.

La terapia psicológica ayuda a trabajar los traumas vividos en la infancia.

 

Un vínculo de apego seguro es una conexión emocional y física con otra persona. Esto significa que uno puede confiar en la otra persona para satisfacer sus necesidades emocionales y recibir el amor y el apoyo que necesita. La formación de un vínculo de apego seguro en adultos puede ser un proceso desafiante, pero hay algunas cosas que se pueden hacer para mejorarlo.

-    Acepta tus sentimientos. Esto significa reconocer tus emociones y sentimientos sin juzgarte a ti mismo. Esto ayudará a que te sientas seguro y que tengas confianza en el vínculo que estás desarrollando.

-   Comunícate honestamente. Siéntete cómodo para compartir lo que quieres y necesitas. Al compartir tus sentimientos con la otra persona, es más probable que se sienta cómodo para compartir los suyos.

-    Escucha activamente. Presta atención a lo que la otra persona dice y cómo lo dice. Esto puede ayudar a crear un entendimiento mutuo.

-    Practica el respeto. Trata a la otra persona con respeto, incluso cuando no estés de acuerdo con sus opiniones. Esto ayudará a desarrollar un vínculo de confianza y respeto.

 

Ciertamente, trabajar el apego es una de las cuestiones más complicadas, por lo arraigado que se encuentra desde tanto tiempo atrás. Sin embargo, todos podemos superar nuestro estilo de apego inseguro y avanzar hacia una mayor seguridad, confianza y bienestar.

El apego seguro se refiere a la conexión emocional saludable entre dos personas. Es una base fundamental para relaciones saludables y para la felicidad personal. Los adultos con apego seguro son generalmente más conscientes de sus necesidades, hacen mejores parejas y tienen una mayor capacidad para lidiar con el estrés.

 

Un adulto con apego seguro:

 

-    Comprende y respeta sus propias necesidades y las de su pareja.

-    Es capaz de crear un vínculo emocional estable y duradero con su pareja.

-    Está abierto a la intimidad y a la expresión de sus sentimientos.

-    Puede tolerar los sentimientos negativos sin temer el rechazo.

 -   Tiene una mayor capacidad para lidiar con el estrés y la ansiedad.

 

Una relación segura entre adultos se basa en la confianza, el respeto mutuo y la comprensión. Trabajar el apego seguro es una excelente forma de mejorar la relación. Si bien puede ser difícil enfrentar los problemas del apego, hay maneras de aprender cómo abordarlos y mejorar la relación a través de la comunicación, la empatía y la conciencia. Esto puede ayudar a los adultos a desarrollar relaciones saludables y a vivir una vida plena y satisfactoria.

 

En cualquier tipo de apego es fundamental la confianza; si no puedes confiar en el otro u otros. Es imposible que puedas desarrollar tu apego y tu unión con los demás.

 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada