Perdurar o desaparecer. Retener o soltar.
Desde el inicio de la existencia humana, el hombre ha buscado siempre una cosa: PERDURAR; y si apuramos el término, “la inmortalidad”.
Como la inmortalidad hasta el momento no es posible. Se han seguido dos caminos:
- El primero religioso. (renacerás de tus cenizas, renacerás en otra vida, continuarás en otro lugar o plano, cielo, Valhalla, paraíso, etc.)
- El segundo. Es que perduren nuestros actos u obras en el tiempo vivido el mayor tiempo posible.
Nosotros existiremos mientras permanezcamos en la memoria. Mientras una sola persona tenga constancia de nuestra existencia, nosotros permaneceremos.
Ejemplos: Los faraones y sus pirámides, como grandes estructuras, creadas con el fin de perdurar. Aquiles, gran héroe de la antigüedad, que prefirió morir y que sus actos y gestas fueran recordados por miles de años, que seguir viviendo y desaparecer en el olvido. Los panteones en los cementerios, o los entierros en las iglesias, no dejan de ser una forma que nuestra existencia o la de nuestra familia, perdure a través del paso del tiempo; mucho tiempo después de la muerte.
Durante toda la historia de la humanidad, todas las obras, edificios, que ha creado el ser humano han tenido una intención, que todo eso fuese lo más durable, lo más perdurable, posible.
A un pueblo nómada, le valía con una tienda o una cabaña provisional; que los resguardará y los protegiera momentáneamente de las inclemencias del tiempo. Pero cuando una persona o pueblo, decide echar raíces; construye una casa, y según sus posibilidades económicas, la casa será lo más perdurable posible. (Mejores cimientos, más grande, más decorada, lo más destacada posible, que permita su economía o recursos personales, para que perdure, y sea un refugio lo más eterno posible).
Así como hablo de las casas; en toda la historia de la humanidad; puedo hablar de todas las cosas. Todas las cosas se construían con un fin que durasen y perdurasen lo más posible. Los muebles, una espada, un cuadro u obra de arte, las joyas, incluso un traje de novia que se heredaba de madre a hija; la ropa se hacía para los hermanos mayores y después pasaba a los menores, todo se hacía con el fin que durase el mayor tiempo posible.
En los últimos tiempos las cosas han ido cambiando. Y las cosas se crean para un uso momentáneo y puntual; y después se tiran. Hemos entrado en una espiral consumista insostenible, donde estamos agotando todos los recursos de nuestro planeta, con esta dinámica de usar y tirar. Somos cada vez más en este planeta y como las cosas se crean para ser usadas solo en un breve espacio de tiempo; cada vez necesitamos más recursos para crearlas, tirarlas y construir otras que las sustituyan.
La Economía que consiste en siempre crecer es insostenible. Durante toda la historia; ha habido periodos de crecimiento (vacas gordas); y después, a consecuencia de guerras, epidemias, efectos climáticos, y todo tipo de desastres, periodos de decrecimiento (vacas delgadas). Por lo tanto; después se ha tenido que reconstruir lo destruido. ¿Quiénes han afrontado mejor los periodos de “vacas delgadas”? Los que tenían unos edificios, graneros, o posición más resistente; más perdurable. Es por eso que la tendencia era hacer cosas resistentes y que durasen cuanto más mejor.
En nuestros tiempos las cosas han cambiado, adquirir, usar, tirar, y cuando volvemos a necesitar volver a adquirir. Eso permite que la economía siga creciendo, pero a costa de un despilfarro de recursos totalmente insostenible y de consecuencias totalmente impredecibles, que a nosotros mismos o a nuestros descendientes ya les pasaran factura.
Bien, hasta aquí, ha sido sentar las bases de este artículo en el tema de Perdurar; ahora pasaré a la segunda parte; retener o soltar.
Nosotros, queramos o no, somos fruto de lo que hemos aprendido, vivido y transmitido.
En la vida se pueden seguir dos caminos; y esos caminos transmitirlos a nuestros descendientes.
1.- Nacemos, crecemos, aprendemos y después todo lo aprendido y lo que nos han enseñado lo transmitimos a nuestros descendientes. Abogamos por el perdurar.
2.- Vivimos en un cambio constante; usamos lo que necesitamos, y después cuando ya no es válido lo tiramos; buscamos siempre la novedad. Lo nuevo es siempre mejor. Usar y tirar; sean objetos, relaciones, tiempo(vivir); y nuestra vida en sí.
Si escogemos el primer camino, y nuestra personalidad se ha ido forjando así; todas las cosas que nos acompañan, que hemos ido adquiriendo, que sentimentalmente están a nuestro lado y que forman parte de nosotros; forman parte de nuestro esfuerzo, nuestro avance y crecimiento personal. Refuerzan nuestra presencia, nos proporcionan seguridad, y en caso de perdida o merma de nuestras facultades (cosa que va aconteciendo con el paso del tiempo), actúan como refugio.
En el segundo camino. Es donde se aboga por el SOLTAR, porque cualquier cosa del pasado es un lastre, que nos impide seguir cambiando y probando cosas nuevas. Cosas nuevas, efímeras, con muy poco recorrido; pero que si realmente es lo que queremos ya puede estar bien…
En las relaciones personales, lo mismo, podemos generar una relación con alguien, adaptarla, modificarla, con las enseñanzas y errores que todos hemos ido cometiendo, y en definitiva mejorando la relación personal. O podemos optar por relaciones nuevas, que nos sirvan por el tiempo que nos sirvan; y cuando ya no nos llenen, las sustituimos por otra. Así una tras otra, mientras dure nuestra existencia.
En todos los aspectos existen esos dos caminos. En el carácter, lo mismo, podemos forjar un carácter con unos cimientos y unos principios, o podemos regirnos según el viento de la moda predominante en cada momento. Ahora sopla por aquí, pues hacia allí voy; ahora sopla hacia allí; pues lo mismo.
En el segundo camino, tenemos que ser conscientes que estamos creando una sociedad débil, sin cimientos que la sustente, y que, por ejemplo; ante una epidemia y solo con dos meses de confinamiento; se han visto afectadas un montón de personas, por enfermedades mentales.
Cada persona y cada sociedad, debe definir por qué camino regirse; el de crear cimientos, y crear una sociedad estable y sólida; u optar por el cambio constante y ya veremos que acontecerá mañana.
Ninguno de los caminos es mejor que otro; cada uno, según su experiencia, educación, o forma de pensar, tiene que seguir el que crea conveniente. Yo como redactor de este escrito no tengo nada más que decir.
Si acaso solo tendría que añadir, que se siga el camino que se decida seguir, el camino que escojas. Lo que no vale, es quejarte de que no has escogido el camino correcto; y pedir entonces ayuda. Hay que ser consecuente con el camino vital que estás recorriendo…
P.D: Todos conocemos la fábula de la cigarra y la hormiga.


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