Hace poco, el actor Sylvester Stallone criticaba la falta de identidad en el mundo del cine, y aunque parezca un discurso reaccionario, lamentablemente tiene su parte de verdad.
Los jóvenes están más desubicados que nunca, y no hablo de que no saben si les gustan los hombres o las mujeres o si no se identifican con su sexo y demás… hablo de que se está creando una generación de blandengues traumatizados por sus físicos que son imagen de su pobre estilo de vida, ¡¡con crisis de ansiedad y depresión en personas de 20 años!!
¡¡Venga ya!!
Algo está fallando, sin duda.
Cuando yo era un crío quería ser Conan o Rocky, estas películas te transmitían el mensaje de que, si de verdad quieres algo en tu vida y vas a por ello, eres capaz de conseguirlo.
Entonces te ponías a entrenar y eso fortalecía tu carácter.
Si no querías ser un personaje de película, pero querías ser un bombero, un médico, un trabajador de lo que fuese; sabías que tenías que prepararte, esforzarte, y luchar por conseguir llegar a lo que querías ser, y solo lo conseguías con mucho esfuerzo personal.
No teníamos móviles ni redes sociales, vivíamos mejor, todo era natural como las relaciones interpersonales y todos sabíamos lo que éramos o queríamos ser y conseguir.
Ahora hay una generación de frustrados por no alcanzar el ideal de vida de sus “influencers”. “Influencers” que son falsos en todos los casos, pues ellos mismos son víctimas del propio sistema.
Y el mensaje que se les está transmitiendo es acéptate a ti mismo, aunque te veas y te sientas como una mierda, pero no hagas nada para cambiar, no estudies más o no entrenes o no comas sano y seas organizado, así como lleva una vida organizada; pues el psicólogo de turno enseguida te casca un cartel, una etiqueta.
Menos acéptate como eres, y más lucha por lo que quieres conseguir o llegar a ser.
Los jóvenes tienen complejos, la gente tiene miedos y en vez de ejemplificar con logros deportivos, educativos, o de superación diaria lo que están haciendo es normalizar lo que jamás debería haberse normalizado y en muchos casos intentar solucionarlos con psicólogos o psiquiatras con una actitud vital, en muchas ocasiones más penosa que la de los propios pacientes.
Hay que fomentar el afán de superación, el conseguir logros, pequeñas metas, y en convertirse en mejores personas.
El llevar una vida ordenada, organizada, el ejercicio físico y el orden de comidas; será lo que ordene tu vida y tu cabeza; y te permitirá alcanzar tus logros.

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