Arantza era
fundamentalmente una BUENA PERSONA.
De mayor esa niña seguía existiendo, ni que ella no lo hubiera reconocido nunca, una niña que en busca de cariño, protección, de sentirse arropada y segura. Todo esto lo ocultaba representando papeles: el de la profesora resolutiva, el de la hija protectora de su madre, el de la persona reservada, el de la persona que sufrió su enfermedad en silencio, sin quejas ni reproches (en voz alta). Pero esperando o anhelando a la persona que la acogiese bajo su manto y la apartase de todo, un manto protector donde solo cupiese el sentirse querida y segura bajo el. Anhelaba ese abrazo, y el surtirse protegida.
Creo que era
extremadamente frágil, envuelta de esa capa de reserva, y de frialdad,
simplemente como autoprotección, para que esa fragilidad no aflorase.
Una persona
muy reservada de sus cosas, capaz de fingir una felicidad inexistente,
simplemente para que los demás no se diesen cuenta de su fragilidad. Era una
persona que se ilusionaba por cualquier cosa, una puesta de sol, un detalle, un
peluche, cualquier cosa la alegraba y hacía aflorar esa niña feliz que ansiaba
manifestarse.
He tenido
contacto presencial con ella durante 11 años, en ocasiones muy frecuentemente,
en otras más espaciada-mente. Ni una sola vez, que nos hemos visto, ha sido una
quedada o salida que me haya podido dejar indiferente; en todas hay cosas que recordar para
bien o para mal.
Era una
persona alegre, que irradiaba esa alegría, pero envuelta en un halo de
seriedad. Una niña que quería jugar y divertirse, pero vestida en un traje
gris, que la frenaba por el que dirán y el que pensaran…
Sobretodo en Donostia, donde vivía y
trabajaba. Muy influenciada, por el como la mirasen, o que opinasen los demás de ella.
Educada
tradicionalmente, anhelaba el saltarse las normas, que su sociedad le imponía.
Eso lo conseguía solo en parte en Salou su “Xoco” donde la niña podía aflorar
en ocasiones, porque era un sitio donde no la conocía nadie, y podía mostrarse
tal cual era.
Creo que en
muchas ocasiones fue una persona incomprendida por todos, incluso por mí. Le
decía muchas veces: “vives en los mundos de yuppi”. Es que vivía en su mundo.
En un mundo de pequeñas cosas que ella hizo ideal para si misma. En el mundo
que le hubiese gustado vivir, ni que no fuera el mundo de su realidad. Un mundo
donde ella se situó y se amoldo.
Creo que
incomprendida por su familia, y por varias personas. Se convirtió en una
persona solitaria, donde llenaba su interior y sus horas, con la lectura, su
trabajo, sus alumnos, los juegos de ordenador, y las conversaciones
telefónicas.
Adoraba a
sus sobrinas, a las cuales creo que veía y quería como las propias hijas que no
había tenido. Todo el afecto maternal, y la ilusión por haber sido madre se
volcaban en ellas. Admiraba a su hermano, creo que lo veía como un padre,
alguien que podía protegerla. Al perder a su padre demasiado pronto, creo que
parte de la figura paterna, la tenia identificada en su hermano.
De mi? No sé
que pensar. Quiero creer que era su amigo. En algunos momentos yo le dije que éramos
amigos telefónicos; y ella se quedo con esta coletilla. De todas formas como
digo quiero pensar que yo era su amigo, la persona con la cual discutía, con la
cual hablaba, se distraía, y sabia que siempre estaba allí, y que si un día me
necesitaba para lo que fuese, yo no le fallaba.
Para mi
Arantza era mi amiga, sin reservas. Hubo un tiempo que estuve enamorado de
ella, tiempo que me costó superar (tal vez unos 3 años). Pero a partir de ese
momento Arantza era mi amiga, mi hermana, alguien que si yo tenia un problema
se lo podía contar, ella se preocupaba por mí. Alguien que casi nunca me fallo.
Alguien que sabias que si la necesitabas ahí estaría. No me cuesta reconocer
que ha sido un puntal muy importante en mi vida, y en los años que hemos
compartido ha sido un puntal fundamental. Eso no me hace que deje de ver las
cosas, tal cual eran. En los últimos tiempos, cuando quedábamos; saltaban
chispas por cualquier cosa. Discutíamos por cualquier cosa, y hacia que la
convivencia fuese muy difícil. Eso hacia que no quedásemos mucho, porque creo
que los dos no salíamos satisfechos del tiempo juntos.
Esto ultimo
sobretodo ha sido en los dos o tres últimos años, y no sé porque ha sido
motivado. Ha sido especialmente desde que ella dejo su relación con Javier
B, yo empecé la mía propia con Ángela. Creo que en el primer tiempo se le
debió juntar el haberse fastidiado su relación, y el que yo estuviese mas
pensando en otra persona que en ella. Esto en el tiempo se le debió juntar con
el diagnostico del agravamiento de su enfermedad.
Enfermedad y diagnostico,
que desconozco. Todo son suposiciones por mi parte, porque ella no me dijo
nada, y yo se lo creyeran la familia o no, no sabia nada hasta el día de su
muerte. (Curioso que hablando cada día mas de 1 hora, haya podido mantener este silencio hasta el final). Ha sido después que atando detalles, y momentos y situaciones, he ido
confeccionando un croquis de una posible realidad. El cual nunca sabré que tal próxima o veraz
es. En algún momento he pensado en indagar mas, pero para que si la que realmente me importaba era ella, y ella ya no esta.
Me duele
especialmente que no me dijera nada, y el no haberme dado cuenta. Evidentemente
no hubiera podido cambiar el final, pero si me hubiese dado cuenta, me hubiese
gustado poderla abrazar. Que ella se hubiese podido desahogar y hubiese llorado
en mis brazos como antaño. Ayudarla en todo, y que sobre todo no se hubiese
sentido tan sola. Su muerte en soledad, no me la quito de la cabeza. Dicen que
todos nacemos y morimos solos, pero hay formas y formas; y creo que el sentirte
arropado por alguien que te quiere hace que la cosa sea mucho mas llevadera.
La mayoría de personas no entienden nuestra relación, que cada día estuviésemos hablando una hora he incluso dos, de cualquier cosa, discutiendo, o no, simplemente charlando arreglando el mundo, y que en los últimos tiempos cuando nos veíamos cara a cara no podíamos estar juntos porque discutíamos por todo.
A esas
personas les diría, que la soledad es muy mala. Todas las personas queremos
estar en compañía, de las personas a las cual queremos. En los tiempos que
vivimos, las personas nos encerramos en nuestras casas, y para Arantza y para mi
creo que nuestras conversaciones telefónicas; hacían que no nos sintiéramos tan
solos. Podemos estar solos, pero si estas hablando con alguien, alguien que te
quiere y que sabes que esta allí, cuanto menos el tiempo que estas hablando no
estas solo. Es una compañía un tanto especial, me podrán decir; y se lo
aceptare, pero es de la cual disponíamos...
Mi corazón esta roto, por su pérdida. No entiendo los hechos que se produjeron en su funeral y incineración. Las cosas o comentarios que me dijeron, y que contradecían, cosas que me había contado ella. De todas formas todo eso me da igual. Yo lo que quisiera es seguir contando con la compañía cuanto menos telefónica de mi hermana, de mi amiga ARANTZA.
Y esto es justamente lo que no puedo, ni podre tener nunca mas...


Fue mi profesora de historia una gran mujer que me enseñó Muchas cosas y por ello siempre le estare agradecida.
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