dimarts, 1 de novembre del 2022

El Gran Apagón, ¿se producira alguna vez?

 

No me gusta ser alarmista, pero ciertamente corremos peligro que algo así ocurra...

¿Hay posibilidades reales de que ocurra?

«La cuestión no es si habrá un gran apagón, sino cuándo», aseguró hace poco la ministra de Defensa austriaca, Klaudia Tanner, que añadía que se trata de «un peligro real, pero subestimado». Y, desde luego, estas últimas palabras no están exentas de razón, sobre todo si tenemos en cuenta que ya se produjo un fenómeno parecido en Quebec, Canadá.  En este país, millones de personas se quedaron a oscuras por una fuerte tormenta solar en 1989.

Y es que existen diferentes motivos por los que puede tener lugar una caída generalizada del sistema eléctrico. Entre ellos destacan los fallos técnicos, las sobrecargas por picos de demanda, los desajustes en las infraestructuras o incluso causas ajenas a nuestro planeta como la que ocasionó el mencionado suceso acontecido en Norteamérica.

Posibles causas del gran apagón
Las sobrecargas en la red eléctrica podrían ser la causa de un gran apagón | Fuente: Canva

Qué consecuencias conllevaría un gran apagón

Los efectos ocasionados por un hecho así desencadenarían un severo cambio en nuestras vidas hasta que regresara la normalidad. Entre las principales consecuencias, destacarían:

  • La suspensión de las comunicaciones, el suministro de agua potable y los transportes.
  • El cierre de locales comerciales, supermercados, gasolineras, cajeros automáticos, bancos y otros servicios.
  • El cese del funcionamiento de los electrodomésticos, la calefacción y el aire acondicionado.
  • La caducidad de muchos alimentos y medicamentos y la contaminación del agua.
  • La interrupción del uso de dispositivos médicos que funcionen mediante electricidad.

 Los efectos realmente podrían ser catastróficos, todo dependería de la duración de ese apagón, y de la extensión del apagón.

El problema es que en tiempos pasados, si se vivía en pequeños núcleos, se podía vivir sin electricidad, con penurias, pero se vivía. Ahora la electricidad la necesitamos para todo, sin electricidad no funciona nada, tiendas, tarjetas, móviles, alarmas. Solo hay que mirar la locura que se produjo durante la pandemia por el papel higiénico. Pues imaginad si no se pudiese comprar nada, si no se pudiese avisar al médico o a la policía. Los delitos, saqueos, y todo tipo de abusos proliferarían por doquier; si no hubiese nadie que los pudiera atajar.


Qué podemos hacer en casa para estar preparados ante un gran apagón

Aunque no debe cundir el pánico, en caso de producirse un gran apagón sería recomendable adaptar ciertos elementos de nuestros hogares y hacer acopio de suministros esenciales. Evidentemente, no podremos disponer de la amplia gama de productos que nos ofrecen nuestras tiendas y supermercados de manera habitual. Pero eso tampoco debe hacer que ignoremos necesidades vitales como el seguimiento de una alimentación lo más equilibrada posible o la puesta en práctica de iniciativas que mantengan a toda la familia entretenida y mentalmente activa.

1. Surtirnos de artículos necesarios para el día a día

Para seguir utilizando aparatos que funcionen con energía, necesitaremos pilas, cargadores portátiles y baterías auxiliares. Las linternas con dinamo y las velas pueden ser muy útiles si se nos agotan los anteriores artículos. No obstante, si tenemos niños en casa, es preferible decantarse por la primera opción ante el potencial peligro que puede derivarse del hecho de disponer de numerosos focos de fuego por el domicilio.

2. Almacenar alimentos y agua

Sin suministro eléctrico, la nevera mantendrá los alimentos en condiciones durante unas cuatro horas y el congelador conservará la temperatura durante aproximadamente dos días. Por eso mismo es indispensable disponer de suficiente comida no perecedera y de agua potable. Dada la indisponibilidad de productos frescos, los no perecederos a corto plazo se convertirán en la única opción a mano, algo que no implica que renunciemos a seguir una alimentación lo más equilibrada posible. Para lograrlo, alternativas como la pasta y las conservas, tanto de verduras como de pescados y carne, se convertirían en nuestros mejores aliados.

Alimentos en un gran apagón
Las conservas son una buena alternativa para alimentarse durante un gran apagón | Fuente: Canva

3. Atender a nuestras necesidades médicas

Si utilizamos algún dispositivo médico que funcione con electricidad, sería buena idea consultar con nuestro proveedor de servicios de salud sobre algún plan alternativo ante apagones. Asimismo, es conveniente verificar cuánto tiempo podemos almacenar nuestros medicamentos, sobre todo si son de soporte vital. Tampoco deben faltar fármacos y materiales de uso frecuente como aquellos destinados a calmar dolores leves, aliviar síntomas catarrales o curar pequeñas heridas.

4. Emplear otras fuentes de energía adecuadamente

Ante la ausencia de energía procedente de la red convencional, podemos hacer uso de generadores, estufas de campamento o parrillas de carbón, aunque siempre al aire libre y al menos a unos 6 metros de las ventanas. No hay que olvidar desconectar todos los electrodomésticos y dispositivos electrónicos, puesto que al regresar el suministro pueden producirse sobrecargas momentáneas o picos que los pueden dañar gravemente.

También sería importante aprovechar las horas de luz solar para completar las tareas del día a día, ya hablemos de las propias de los adultos o las relativas a que los niños sigan aprendiendo aunque no tengan clase. Del mismo modo, es aconsejable salir a la calle y exponernos a los rayos ultravioleta, no solo para despejarnos y salir del oscuro ambiente del hogar, sino también para que estos ayuden a nuestro organismo a producir vitamina D, especialmente necesaria durante la infancia.

5. Reservar tiempo para disfrutar de momentos de ocio en familia

No es menos importante, en este caso, para nuestra salud psicológica y la de nuestros hijos, disponer cotidianamente de periodos de entretenimiento de calidad. Los libros, las revistas, los dispositivos para escuchar música e incluso los instrumentos musicales pueden ofrecer ratos tan divertidos como las alternativas que requieren electricidad. Además, a diferencia de las opciones de ocio pasivas, mantienen la mente en constante funcionamiento y proporcionan un beneficioso aprendizaje a largo plazo.

Algo parecido ocurre con los juegos en familia, que además de reforzar los vínculos entre los diferentes miembros de la casa, representan una valiosa fuente didáctica para los niños. Tanto las alternativas clásicas de mesa como los numerosos juegos de cartas existentes pueden ser buenas elecciones. En los momentos en que haya poca luz, seguiremos disponiendo de opciones enriquecedoras para la creatividad y la imaginación como contar cuentos e historias.

6. Tener un plan para desplazarnos en caso de necesidad

Pese a que inicialmente no tengamos intención de alejarnos de nuestra vivienda, resulta imprescindible tener el depósito del coche lleno por si surge cualquier emergencia. Si es posible, podemos almacenar combustible en lugares como el garaje o el trastero, asegurándonos en todo caso de que queda fuera del alcance de cualquier foco de fuego. Por último, sería positivo acordar algún punto de encuentro con otros miembros de la familia que no vivan muy lejos. No solo ante cualquier suceso urgente, sino también con el fin de aprovechar, cada cierto tiempo, para mantener el contacto con ellos.

 

Bueno, todas esas cosas son algunas de las que se podrían, hacer, pero todas ellas están totalmente delimitadas, por el tiempo y la extensión de territorio en el que duraría el apagón.

En un ambiente rural, estas cosas podrían ayudarte a subsistir por un tiempo. En un ambiente urbano, NO, porque la violencia, el aumento de todos los delitos, sin nadie que los persiguiera, convertiría las ciudades en verdaderas junglas, en las que solo sobrevivirían las pandillas y los grupos más violentos; y después solo de unos días la destrucción sería tan elevada, que ya no tendría posibilidad de dar marcha atrás y enderezar la situación a una normalidad.

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